Bienvenidos al rincón donde habita el verso

Soy Jim Pérsal, y aquí las palabras se viven, se sienten y nos conectan con lo sagrado en cada relato.

3/30/20262 min read

ROMPECABEZAS

​La realidad es un espejo roto antes de que naciéramos. No debería sorprendernos que nuestra visión sea fragmentada: millones de ocelos observan el mundo y millones de mentes intentan clasificar el caos, arrojando como resultado una marea de conceptos que intentan —casi siempre en vano— explicar lo inabarcable.

​Se dice que el universo busca autocontemplarse a través de nosotros; sin embargo, en el camino, algo se fracturó. La toma de conciencia nos trajo el juicio y, al digerir las nociones rígidas del bien y del mal, terminamos por habitar un sistema de existencia donde la unidad se perdió.

​Hoy, esa fragmentación ha convertido la imagen del todo en un rompecabezas infinito. Cada uno de nosotros sostiene una pieza con celo, observándola a través de un monocular que nos impide ver la panorámica total. Nos sentimos especiales, casi elegidos, por poseer ese fragmento minúsculo de «lo real», y cometemos el error de creer que nuestra pieza es la imagen completa.

​El drama humano no es, por tanto, una falta de visión, sino una incapacidad de diálogo. Nos negamos a permitir que otras piezas se acerquen, temerosos de que la verdad ajena desmienta la propia, cuando es precisamente en el encuentro donde el cuadro cobra sentido.

​Para construir la verdad, el primer paso es un viaje hacia adentro. Necesitamos la valentía de auditar nuestro propio sistema de creencias, venciendo el miedo y la apatía que nos mantienen anclados. Debemos entrar en nuestra «bodega mental» y revisar, bajo una luz neutra y sin autoengaños, esos dogmas que anidamos sin analizar.

​Solo cuando logramos desapegarnos de los conceptos que no se ajustan a la realidad —aunque nos den seguridad—, estamos listos para el encuentro con el otro. Solo entonces el diálogo deja de ser una imposición para convertirse en una construcción colectiva.

​A esto te invito en este espacio y, de manera más profunda, en las páginas de mi libro: Deus en 11 poemas inesperados.

​Tanto mi obra como el blog nacieron y se convirtieron en un punto de partida para desmantelar el autoengaño. Es una provocación para que te atrevas a mirar lo que tu intuición ya sabe, pero que tu razón aún no se decide a desenmascarar. Te invito a soltar el monocular y a buscar, entre estos versos y reflexiones, la imagen que solo podremos completar cuando nos atrevamos a mirar, primero hacia nosotros mismos y, luego juntos, sin más pretensión que descubrir entre todos la imagen de las cosas como son: la realidad.